Opinión

Nueva Caledonia, Francia y la “transición verde” en Europa

Nueva Caledonia, Francia y la "transición verde" en Europa

El presidente francés Emmanuel en Noumea, Nueva Caledonia, el 23 de mayo de 2024.Ludovic Marin / AFP

Aunque se han ofrecido incentivos a estas empresas, lo cierto es que esta amenaza sigue sobre la mesa, esperando, probablemente, nuevas reformas laborales que sigan incidiendo en una merma creciente de los derechos laborales en el continente.

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prefiere exportar los daños ambientales y seguir importando a bajo precio los recursos minerales.

Sin embargo, tras el golpe de Estado popular en Níger en 2023, y el control de las nuevas autoridades sobre las extensas riquezas de uranio, se puso sobre la mesa que la supuesta independencia energética de Francia era una falacia que solo se sostenía por la dominación económica que el país galo ha mantenido sobre sus antiguas colonias.

Francia y el auto eléctrico

Francia también quiso marcarse un tanto con el coche eléctrico. El 1 de enero de 2024 las autoridades francesas lanzaron un plan llamado ‘leasing social’, por el cual se ofrecía la posibilidad de acceder a un coche eléctrico por 100 euros al mes (dependiendo del modelo), ofrecido a las familias de bajos recursos.

Un coche eléctrico recarga sus baterías en Marsella, el 9 de mayo del 2021.Gerard Bottino / Gettyimages.ru

Estos vehículos suelen ser caros. En el actual escenario podemos advertir que si no hay cambios, en el futuro serán aún más costosos, y además, si se profundiza la pérdida de derechos sociales y laborales, todavía será más difícil el acceso a los mismos para la mayor parte de la población europea.

El plan fue tan exitoso que, aunque su duración estaba prevista para llevarse a cabo durante tres meses, tuvo que ser cancelada con antelación por no poder asegurarse la cobertura de la demanda.

Francia y Nueva Caledonia

El ministro francés de Industria y Energía, Roland Lescure, señaló en su momento: “Lo positivo de este plan es que proporciona acceso a vehículos eléctricos asequibles a personas que no necesariamente son adineradas, y además impulsa la producción de más vehículos franceses. Debemos lograr ambas cosas”. Sin embargo, olvidó señalar de dónde obtenía Francia los recursos minerales para garantizar esta empresa.

Tras Indonesia, Filipinas y la Federación de Rusia, Nueva Caledonia -actualmente considerado colectividad ‘sui géneris’ por la República francesa- es el cuarto mayor productor de níquel del mundo, un mineral básico para el desarrollo de las baterías de los coches eléctricos.

En primer lugar, aclarar que “colectividad territorial” es el nombre que, en la actualidad, tras la reforma constitucional de 2003, reciben los antiguos “territorios de ultramar” o colonias que aún mantiene Francia en la actualidad. El aspecto “‘sui géneris'”, descrito así por las autoridades galas para el caso de Nueva Caledonia, se debe a que desde 1989, este territorio está considerado como Territorio no Autónomo (TNA) por Naciones Unidas y, por lo tanto, pendiente de descolonización.

Esta situación ha generado distintos acuerdos sobre la relación entre Nueva Caledonia y Francia, en sentido económico, político y defensivo, así como en el desarrollo de referéndums de autodeterminación que no han sido reconocidos por el movimiento independentista nativo: los canacos.

Nueva Caledonia es el cuarto mayor productor de níquel del mundo.

El conflicto iniciado a principios de este mes de mayo en Nueva Caledonia, guarda relación con la aprobación del derecho a voto para los residentes en el territorio que puedan acreditar esta residencia desde hace al menos diez años. Los canacos consideran que esta iniciativa busca mermar de nuevo la capacidad de soberanía del territorio para los nativos, beneficiando a las comunidades francesas o afrancesadas, y en ese sentido, también favorecer sus intereses, como la extracción y exportación de níquel.

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Francia buscó adelantarse a posibles futuros acontecimientos, que volvieran a escenificar su falacia sobre autonomía en recursos, como ocurrió con el caso de Níger.  Sin embargo, el presidente francés tras su visita de urgencia a Nueva Caledonia dio marcha atrás en la propuesta de aumento de censo electoral, dejando la cuestión para más adelante y tratando de evitar así un proceso que puede ser inevitable al medio plazo, pero que de alguna manera él mismo estaba acelerando con este tipo de políticas. Muy similar a lo que ya vivió el mandatario francés en el continente africano tras su última gira en 2023.

En el continente europeo, tras el cuestionamiento del liderazgo histórico del eje franco-alemán, y el surgimiento de polos de poder alternativos en el este, destacándose Polonia, también se está produciendo una pugna. Francia quiso marcarse un tanto en medio de la crisis energética con sus centrales nucleares, y ahora pretendía hacer lo mismo en relación con la transición verde y el mercado del coche eléctrico. Las falacias sobre su autonomía, finalmente, solo son el reflejo de un pasado colonial en decadencia, mientras que las contradicciones del modelo europeo no paran de imponerse.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.

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